Por qué habría que considerar no invertir en la industria del tabaco

Carmignac

La doctora Bronwyn King, fundadora y consejera delegada de Tobacco Free Portfolios, y Maxime Carmignac, Managing Director de la sucursal británica de Carmignac Gestion Luxembourg, explican qué es el Compromiso de Financiación Libre de Tabaco, qué significa apoyar esta iniciativa y por qué los inversores deberían optar por desinvertir en este sector.

¿Podría resumir lo que está haciendo el Compromiso de Financiación Libre de Tabaco?

Bronwyn King: El Compromiso de Financiación Libre de Tabaco se lanzó en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en 2018, en colaboración con tres organismos de la ONU y con el apoyo de los gobiernos de Francia y Australia. En la actualidad hay casi 200 signatarios: las principales instituciones financieras con activos combinados de más de 16 billones de dólares. El Compromiso demuestra que existe una creciente comunidad de líderes financieros que reconocen que los retos globales requieren solidaridad global. El doctor Tedros lo resumió perfectamente cuando pronunció su discurso en la presentación del Compromiso: «No tiene sentido luchar contra el tabaco y la industria tabacalera con una mano, mientras la financian con la otra».

Para inversores como Carmignac, ¿qué significa ser partidario del Compromiso de Financiación Libre de Tabaco?


Maxime Carmignac: Como gestora de activos libre de tabaco, nos resulta muy natural ser partidarios del Compromiso. La organización de la doctora King y su personal han demostrado un verdadero liderazgo en la aplicación de las exclusiones del tabaco, animando a los principales actores a seguir su ejemplo. Estamos orgullosos de asociarnos a esta iniciativa que contribuye concretamente a hacer más sostenibles las finanzas.

¿Por qué se sigue invirtiendo en la industria del tabaco?


B.K.: La mayoría de la gente no es consciente de que tiene intereses financieros en el tabaco, pero a través de los planes de pensiones u otras inversiones muchos están invirtiendo en las grandes tabacaleras. Durante décadas, el sector financiero ha tratado a las empresas tabacaleras como a cualquier otra empresa, pero la comunidad médica, los gobiernos, los profesores y los padres hacen esfuerzos extraordinarios para proteger a los niños de ser víctimas del insidioso alcance del marketing de las tabacaleras. Cuando se les hace saber, la gente rechaza abrumadoramente las asociaciones con las empresas tabacaleras, tanto los consejeros delegados, como los miembros de consejos de administración, los inversores y los integrantes fondos de pensiones.

¿Por qué Carmignac decidió excluir el tabaco?


M.C.: Mucho antes de que la inversión responsable estuviera de moda, mi padre decidió no apoyar a la industria del tabaco porque estaba convencido de que toda este sector suponía un coste neto para la sociedad. Dado que los cigarrillos matan a dos tercios de los fumadores, priorizamos otros sectores defensivos en tiempos de volatilidad de los mercados financieros, ya que sólo invertimos en empresas con un modelo de negocio sostenible y en línea con nuestros valores y principios. Además, mientras la industria pugna con el descenso de las tasas de tabaquismo, el aumento de los impuestos y las estrictas regulaciones en los países desarrollados, los mercados emergentes han supuesto un soplo de aire fresco para las empresas tabaqueras, lo que está restando credibilidad a algunas campañas de marketing en torno a la «creación de un mundo sin humo».

En cuanto a la limitación del daño medioambiental, ¿la desinversión en tabaco forma parte de la ruta de los inversores hacia la neutralidad de carbono?


B.K.: Aunque las consecuencias devastadoras del tabaco para la salud son ampliamente conocidas, pocas personas son conscientes de que el tabaco también tiene un impacto medioambiental profundamente negativo. Por ejemplo, los filtros de tabaco —hechos de acetato de celulosa— son el tipo de plástico más presente en los océanos y entran en la cadena alimentaria tras convertirse en microplásticos. El cultivo del tabaco requiere mucha agua y provoca el 5% de la deforestación en países de rentas bajas y medias. En cuanto a las emisiones de carbono generadas, el tabaco tiene una huella similar a la de algunos países, como Perú o Israel. Renunciar al tabaco es un paso importante en el camino hacia la neutralidad de carbono. Demuestra el compromiso y el progreso hacia un objetivo importante y es un excelente punto de partida a la hora de diseñar marcos de neutralidad de carbono. Sencillamente, no hay lugar para el tabaco en un mundo con cero emisiones netas de carbono.

¿Por qué deberían los inversores optar por desinvertir y no comprometerse con este sector?


M.C.: Naciones Unidas y la OMS rechazan explícitamente el compromiso con las empresas tabacaleras debido al conflicto de intereses fundamental entre el tabaco y el derecho humano a la vida y a la salud. En Carmignac, preferimos comprometernos con temas específicos: el cambio climático, el empoderamiento y el liderazgo, concretamente. Nuestra opinión es que no se lograrán avances mediante el diálogo con estas empresas porque el único resultado aceptable sería el abandono de su principal fuente de beneficios. Al igual que no hay un uso seguro de este producto, ni siquiera para los consumidores pasivos, no hay una inversión sensata en estas empresas para nosotros como gestores activos.

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