La Lettre d'Edouard Carmignac

[Management Team] [Author] Carmignac Edouard

Enero de 2017 Edouard Carmignac comenta la actualidad económica, política y social.

París,

 

Estimados lectores:

 

  La coincidencia de la toma de posesión de Donald Trump con el inicio del año nuevo chino bajo el signo del Gallo de Fuego resulta, cuanto menos, inquietante. Pero, ¿debemos tener miedo de que los antojos imprevistos de este extravagante gallo rubio provoquen un drástico aumento de la volatilidad en los mercados, como anticipan buena parte de los inversores?

  No podemos estar seguros. Una vez más, contra todo pronóstico, Trump ha constituido un equipo gubernamental competente y pragmático que aúna principalmente hombres de negocios con un éxito innegable. ¿Serán estos capaces de hacerse escuchar y convencerle de que modere las partes más polémicas de su programa electoral, relacionadas principalmente con la aplicación de una serie de medidas proteccionistas? En nuestra opinión, esta opción es probable, dado que el establecimiento de barreras comerciales tendría un impacto doblemente negativo sobre la actividad y la inflación. En cambio, la promesa de un programa de estímulo presupuestario de gran calado debería tranquilizar a los mercados sobre la resistencia del repunte coyuntural en curso a escala mundial.

  Cierto es que los mercados de renta variable y renta fija ya presentan unas valoraciones generosas. Pero la combinación de un crecimiento mundial sostenible y el mantenimiento de políticas monetarias acomodaticias en Europa y en Japón debería impulsar a los mercados de acciones a nuevos máximos. ¿Cuáles son nuestros ejes estratégicos? Como escribía en mi carta anterior, un contexto de crecimiento menos incierto junto con un repunte moderado de la inflación debería resultar favorable para las materias primas —a la cabeza de las cuales se encuentra el petróleo, que se beneficia, entre otras cosas, del reciente acuerdo de la OPEP—, en detrimento de los denominados valores con buena visibilidad, como las empresas farmacéuticas, que seguirán conformando un importante objetivo para los gobiernos populistas. Asimismo, nuestras carteras conceden un gran peso a los valores financieros japoneses, que, si bien han sufrido un importante retroceso en su valor, se benefician enormemente de la recuperación de la actividad mundial y de la debilidad del yen. Por último, estos cambios, tanto políticos como coyunturales, no harán que desviemos la atención de nuestros valores tecnológicos, cuyas prometedoras perspectivas se confirman día tras día.

  Con su infinidad de sorpresas prácticamente impredecibles, 2016 ha sido un año difícil de gestionar para nuestra Casa, cuyo objetivo, como ya saben, es gestionar los riesgos de nuestras convicciones. Esta tarea nos resultará más fácil en este año del Gallo de Fuego gracias a su mayor previsibilidad.

  Entretanto, permítanme hacerles llegar mis mejores deseos de felicidad y relativa calma.

Édouard Carmignac