29/04/2010 Bienvenidos al 'Grand Venetian'Señoras y señores,
"Bienvenidos al 'Grand Venetian'". El mayor casino de Macao se encuentra integrado en una fiel réplica de Venecia, con sus palacios de fachadas coloreadas en multitud de tonos pastel, sus canales, sus puentes y, por supuesto, sus gondoleros, chinos, por supuesto, pero perfectamente equipados, recitando las más célebres arias del bel canto.
Al final de mi periplo anual a una China cuyo dinamismo y transformaciones no dejan de suscitar en mí ensoñaciones, mi regreso a una Europa en estado de parálisis ha reavivado mis alarmas. Hace apenas seis meses afirmaba que "teniendo en cuenta el nivel actual de los tipos de la Deuda del Estado, los mercados se muestran especialmente condescendientes frente a nuestros gobiernos. Dado que el vigor de la recuperación, con la que se cuenta para reabsorber dicho endeudamiento, nos parece ilusorio, hemos de temer seriamente que los inversores discriminen cada vez más".
En la actualidad, la crisis griega se considera en general como una peripecia de índole menor, a la que habrá que poner remedio en el caso de que la intervención del FMI demuestre no ser suficiente. ¿Cómo negarse a ver que esta crisis pone básicamente en tela de juicio al euro, como un mecanismo de protección engañoso y pernicioso, que ha protegido indebidamente frente al castigo de los mercados a los gobiernos de la mayoría de los países de la zona, cuyos errores en materia de gestión de las finanzas públicas y de regulación del mercado de trabajo son abrumadores? ¿No es cuando menos surrealista el hecho de que el jefe de filas de la oposición francesa, que obtuvo una gran victoria en la última consulta electoral, sea una de las personas que instauraron la semana de 35 horas?
No se han comprendido las lecciones de la crisis griega. Y las reformas que podrían haberse introducido en unas condiciones relativamente indoloras habrán de ponerse en práctica de forma brutal, bajo la presión de los mercados, y a costa de un empobrecimiento generalizado.
Tampoco me parece ilusorio que en un futuro no muy lejano, los folletos turísticos distribuidos en Asia bajo el titulo "Welcome to the Grand Europe" no alaben la belleza de nuestra mujeres, el encanto de nuestras ciudades museo y nuestra atmósfera, que ya no estará contaminada, debido a la desaparición de nuestras industrias. Y todo ello, en unos paquetes irresistibles, gracias a la caída de nuestra divisa.
Permítanme, señoras y señores, que les transmita mis más atentos saludos.
Edouard Carmignac