11/07/2011 «Los que mendigan, no pueden ser los que deciden»
Estimados lectores:
Aunque la facilidad con la que Christine Lagarde ha sido elegida directora del FMI acaba por fin con la astracanada mediática del caso DSK, no debe ocultar la aspereza de las negociaciones que han precedido a su nombramiento.
Se han guardado las apariencias. Europa conserva la dirección del FMI a pesar de la irreversible reducción de su peso en la economía mundial. Que cada uno juzgue: conserva el 32% del capital del Fondo, mientras que su cuota del PNB mundial es tan sólo del 19%. Por el contrario, los países emergentes, en conjunto, no disponen más que del 36% del capital del Fondo, a pesar de que generan el 49% de la actividad mundial. Un hecho agravante es que poseen el 67% de las reservas mundiales de divisas, lo que de facto les confiere el estatus de banqueros del planeta.
En estas circunstancias, ¿acaso diríamos que miente el viejo dicho anglosajón «beggars can’t be choosers*»? Dado que la deuda pública europea representa ya casi el 80% de sus activos, el FMI se ha convertido en un fondo de ayuda a Europa. Apostamos por que la probable puesta en marcha de los nuevos planes de rescate para los países europeos más frágiles hará inevitable que en un futuro próximo se fragüe un nuevo equilibrio de poderes. Y la tarea de hacer que el choque sea lo menos brutal posible recaerá sobre la brillante Christine Lagarde.
Mientras tanto, la prevista desaceleración de la economía estadounidense se confirma, al igual que la ineptitud de la política del BCE, que ha vuelto a debilitar una actividad europea de por sí ya poco vigorosa. Por el contrario, el control de las presiones inflacionistas de los países emergentes —un poco más complicado de lo que habíamos previsto— justifica la retirada progresiva de las medidas coyunturales de enfriamiento puestas en marcha durante los últimos meses y disipa los temores sobre su capacidad de mantener un elevado y duradero ritmo de crecimiento.
Me despido de ustedes deseándoles unas felices y apacibles vacaciones, en la medida de lo posible, y transmitiéndoles mis más cordiales saludos.
* «Los que mendigan, no pueden ser los que deciden»
Edouard Carmignac